La regla les da vergüenza a muchísimas: en una encuesta británica, casi la mitad de las chicas reconoció que les daba corte. No te pasa nada raro. Esta vergüenza nos la han ido metiendo durante años, y se puede ir soltando poco a poco.
¿De dónde sale esta vergüenza?
Cada mes tienen la regla 1,8 mil millones de personas, y aun así se esconde. En algunos sitios todavía la llaman «impura», y el primer anuncio de compresas con líquido rojo en vez de azul no se emitió hasta 2017. Crecimos entre susurros y compresas escondidas en la manga, por eso la vergüenza parece natural, aunque en realidad la aprendimos.
¿Qué hago si me mancho en público?
Primero lo práctico: átate una sudadera o una chaqueta a la cintura y busca una compresa. La ropa, lávala con agua fría cuanto antes, y lleva en la mochila unas bragas de repuesto para estos casos. Casi a todas se nos ha escapado alguna vez, así que estás en muy buena compañía.
¿Cómo dejar de pasar tanta vergüenza?
Empieza con un paso pequeño que puedas dar: decirle a una amiga «tengo la regla» o llevar la compresa en la mano hasta el baño. En la caja, las compresas se pasan igual que el pan, y la cajera las ve todos los días. Cada vez cuesta menos decirlo y hacerlo, y no hace falta contárselo a todo el mundo.
¿Por qué la vergüenza perjudica la salud?
Por vergüenza, las chicas a veces se callan el dolor y retrasan la visita al médico. Según Plan International, por miedo a mancharse o a las burlas algunas hasta faltan al colegio. Cuando de la regla se habla con naturalidad, es más fácil decirle a tiempo a una persona adulta: «Me duele tanto que no me puedo levantar».
¿Qué hago si se burlan de mí?
No eres la única: en Gran Bretaña, una de cada cinco chicas de 14 a 21 años ha sufrido burlas o acoso por la regla. Puedes contestar tranquila «Pues sí, tengo la regla. ¿Y qué?» e irte: quien se burla busca tu reacción.
Si se repite, ya es acoso. Cuéntaselo a una persona adulta de confianza: a tu madre o tu padre, a un profesor, a la orientadora del colegio. Los adultos muchas veces pueden parar el acoso sin que quien lo hace se entere de quién lo contó.
Preguntas frecuentes
¿Está bien que lo oculte?
Sí, es asunto tuyo, y no tienes por qué contárselo a todo el mundo. La diferencia está en si lo escondes porque quieres o por miedo. Si el miedo no te deja pedir una compresa o decir que te duele, háblalo con alguien de confianza.
¿Cómo le digo a mi padre que necesito compresas?
Corto y al grano: «Papá, ¿me compras estas compresas, porfa?», y una foto del paquete. Así no tendrá que ponerse a adivinar delante de la estantería. Si la conversación no fluye, pídeselo a otra persona adulta.
¿Cómo pedir no hacer educación física si me duele?
Acércate antes de la clase y dile en voz baja: «Tengo la regla y me duele mucho, ¿puedo hacer algo más suave hoy?». Moverse un poco, como caminar, hasta ayuda con el dolor, pero no tienes que correr aguantando un dolor fuerte.
Ya se burlaron de mí y se me quedó dentro
Los momentos que te hicieron daño de verdad pueden volver durante años. Prueba a contárselos a alguien que te escuche sin reírse, o a mí. Si los recuerdos no te dejan vivir tranquila, con eso trabajan los psicólogos, y no tienes que apañártelas sola.
En resumen
- Mete en la mochila una compresa y unas bragas de repuesto
- Queda con una amiga en echaros un cable
- Si se burlan una y otra vez, cuéntaselo a una persona adulta
Fuente: Plan International UK: What is period stigma
El material es educativo y no reemplaza la consulta médica.
